Dieta femenina
10 Enero 2011A diferencia del hombre, cuyos requerimientos nutricionales no varían radicalmente, la alimentación femenina debe adecuarse a los momentos especiales en que su organismo soporta importantes cambios hormonales, metabólicos y fisiológicos: la adolescencia, la regla, el embarazo, la lactancia, la práctica deportiva y la menopausia.
Para mantener la vitalidad, controlar el peso, mantener la belleza y evitar las carencias nutricionales, la dieta de la mujer no sólo debe ser equilibrada, variada y completa, como la que se recomienda en general a todas las personas; se necesita una dieta más específica y controlada que la del hombre.
Una dieta equilibrada no sólo debe combinar alimentos de distintos grupos, sino también atender las necesidades individuales, porque aunque hay indicaciones dietéticas generales, los requerimientos nutritivos varían acorde a las características, constitución, altura y actividad de cada persona.

Una de las claves de la nutrición saludable consiste en combinar raciones de distintos tipos de alimentos: una ración es la cantidad habitual que se consume en un plato, por ejemplo: una taza de leche, 2 yogures, 80-100 gramos de carne, 120 gramos de legumbres cocidas, 120 gramos de arroz o pastas, un plato de ensalada o verdura, una pieza de manzana o naranja, 3-5 cucharadas de aceite vegetal.
En todas las etapas de la vida conviene mantener una dieta equilibrada que cada día incluya leche y derivados (2 a 4 raciones), pan, cereales y féculas (3-5 raciones), verduras y hortalizas (2 raciones, una cocida y otra cruda), fruta (2 raciones, una en forma de cítrico), carnes, pescado, huevos y sustitutos (2 raciones) y aceites vegetales (30 a 50 gramos).
También es recomendable efectuar de 4 a 5 comidas al día, hacer un desayuno completo (con alimentos de 2 ó más grupos), masticar bien los alimentos, disponer de un rato de tranquilidad, para comer sin prisas, beber 1,5 litros de agua al día (preferentemente entre comidas), así como variar la dieta al máximo posible.
Evitar el exceso de grasas de origen animal, consumir más frutas, verduras y alimentos ricos en fibra, disminuir la ingestión de azúcar, y moderar el consumo de alcohol son otras costumbres dietéticas recomendables para las personas de todas las edades y sexos.
En caso de la mujer, su alimentación debe adecuarse y controlarse especialmente en ciertas etapas o situaciones, que alteran de forma significativa sus procesos hormonales, metabólicos y fisiológicos, y por ende sus necesidades nutricionales. Las distintas etapas incluyen: durante el embarazo, la lactancia, la adolescencia, la menopausia y en función del deporte que se haga.
Fuente: Terra.com













